El sol ha dejado de ser el mismo y las caras van ocultas y atadas por las ropas de abrigo. Por la calle las toses y estornudos nos saludan y acompañan.
Al entrar en el bar, como resortes, empiezan a aparecer los colores y una tímida sonrisa tanteando si poder salir a jugar. Y ahí estaba ella, promesas que al final no serán nada.
Seguir jugando, seguir siempre.
Al entrar en el bar, como resortes, empiezan a aparecer los colores y una tímida sonrisa tanteando si poder salir a jugar. Y ahí estaba ella, promesas que al final no serán nada.
Seguir jugando, seguir siempre.
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