Me gustaría que al escribir cada letra tuviera un sonido.
Que un puñado de arena se deslizase suavemente
por una sábana de algodón con pequeñitas dulces espinas,
como un caramelo que se pega al paladar
y como tus 18 pequeños dolores en mi piel.
sobre tu ombligo duermo en un sueño gris
sobre un ambiente frío
sobre la nostalgia de algo que ni siquiera sé
...
Escalón a escalón
bajaré hasta la calle